16 mayo 2022

Comunicación Consciente

Exigen quitar el Club Gallos Blancos a sus actuales propietarios

Pese a los antecedentes de pleitos entre las barras de Querétaro y Atlas, el operativo tuvo sólo 600 elementos

En la comunidad futbolística y aun fuera de ella se demanda que se tomen medidas serias para evitar que los acontecimientos de violencia como el ocurrido el sábado en el estadio La Corregidora de Querétaro se repitan, y se está exigiendo que se revoque la autorización para poseer al club de futbol a los actuales propietarios, que son los principales responsables de la seguridad al interior del inmueble.

De acuerdo con información oficial del club, los propietarios son un grupo de inversionistas encabezados por Emilio Escalante, Javier Solloa y Alfonso Solloa.

El club, recientemente adquirido por un grupo de empresarios teniendo como presidente operativo a Gabriel Solares, recortó gastos administrativos en meses recientes, tras completar un acuerdo de compra con Jorge Alberto Hank Inzunza, a quien siguen abonando los costos de la transacción.

Entre los ahorros se encuentra la seguridad del estadio, luego de que HAMCO.MX fuera reemplazada por Elite K9, una de las empresas que cobran menos en el rubro, dentro de la Liga MX.

El del sábado, además, fue un operativo improvisado –durante la semana se convocó por Facebook y con panfletos a quienes quisieran sumarse al equipo de seguridad– y con pocos elementos.

De hecho, personal de seguridad del inmueble abrió las rampas de acceso de la tribuna hacia la cancha, para permitir que los aficionados descendieran y se alejaran de la violencia. Las imágenes de televisión mostraron a menores que buscaban refugiarse.

Los jugadores del Atlas abandonaron la cancha y se refugiaron en los vestuarios junto con algunos del Querétaro.

El encuentro, dados los antecedentes entre las porras de ambos equipos, debió declararse de alto riesgo. Entre Gallos y Zorros se han registrado riñas en el Clausura 2007, Bicentenario 2010 y Clausura 2013.

Además, la porra rojinegra también tuvo un pleito grave con la del San Luis en el Apertura 2019, en el Clausura 2015 con la del Guadalajara, y en el Apertura 2014 con la del Monterrey. También se conocen incidentes con las barras de Puebla, Necaxa y León.

Para un partido de estas características, deben emplearse entre 800 y 900 personas, mismas que se complementan con policías municipales; el sábado hubo 600.

Durante la gresca pueden verse tomas de aficionados en medio de charcos de sangre y sin capacidad aparente para moverse, aunque el reporte oficial por parte del gobierno del estado es que no hubo muertos por los hechos de violencia en el estadio de los Gallos.

El presidente de la Liga MX, Mikel Arriola, dio seguimiento a la situación y adelantó sanciones:

“Todos los escenarios están sobre la mesa, pero hay que analizar la evidencia, porque no se puede tomar una decisión que no cuente con la visión de todas las partes”, reveló el directivo.

Además, Arriola agregó que no se disputarán partidos en La Corregidora hasta nuevo aviso y también adelantó que las barras no podrán trasladarse a juegos como visitante.

El presidente de la Liga MX se reunirá mañana con los dueños de los equipos de primera división, un encuentro que será clave para determinar las sanciones para el club Querétaro y los pasos a seguir en el tema de la seguridad en los estadios, luego de los hechos del sábado, que dejaron un saldo de 26 personas lesionadas (24 hombres y 2 mujeres), tres de ellos de gravedad.

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